viernes, 14 de octubre de 2011

LOS ANTIVALORES

LOS ANTIVALORES


Así como hay una escala de valores morales también la hay de valores inmorales o antivalores. La deshonestidad, la injusticia, la intransigencia, la intolerancia, la traición, el egoísmo, la irresponsabilidad, la indiferencia, son ejemplos de esto antivalores que rigen la conductade las personas inmorales. Una persona inmoral es aquella que se coloca frente a la tabla de los valores en actitud negativa, para rechazarlos o violarlos. Es lo que llamamos una “persona sin escrúpulos”, fría, calculadora, insensible al entorno social.
El camino de los antivalores es a todas luces equivocado porque no solo nos deshumaniza y nos degrada, sino que nos hace merecedores del desprecio, la desconfianza y el rechazo por parte de nuestros semejantes, cuando no del castigo por parte de la sociedad.
Estos son algunos de los antivalores morales.

  •   TIPOS DE ANTIVALORES
 
EL IRRESPETO:Es la falta de respeto. Respetar a alguien es tratarlo de acuerdo a su dignidad. Esta dignidad propia requiere de los demás un comportamiento adecuado, de modo que las faltas de respeto voluntarias son una injusticia, por incumplimiento de ese deber. En cambio, donde hay respeto reina un ambiente cordial y amable, propio de la caridad.
 
 
 
 

 
LA INCOMPRENSIÓN:
La incomprensión es la reacción, que tiene as similitudes con no entender, no aceptar, as actuaciones de nuestros semejantes.La incomprensión desde el punto de vista psicológico es un acto mental por medio del cual se rechaza una situación, una problemática que tiene aspectos materiales, pero cuyo origen es mental.No podemos cambiar a las personas, pero si guiarlas, conducirlas didácticamente, sugerir ciertas situaciones sin herir susceptibilidades, pero hasta ahí nada más.Debemos aceptar a las personas dentro de su contexto, aceptarlas con virtudes, defectos, errores e ingenios, risas, llantos, gestos, manías, etc. No podemos cambiarlas, porque es el arquetipo genético, derivado del genoma humano.La incomprensión tiene un lado afectivo,y es la falta del conocimiento de la persona con la cual nos interrelacionamos.




LA DESOBEDIENCIA:La desobediencia es un problema al que cotidianamente han de enfrentarse padres y profesores.
Desobedecer es algo que los niños hacen con frecuencia. Sin embargo, ¿cuando debe considerarse ésta conducta como algo patológico?
 La diferencia debe hacerse en términos de frecuencia, gravedad, de los comportamientos exhibidos y grado de interferencia en el funcionamiento familiar, social y académico del niño.
¿Qué es desobedecer?
Diremos que la conducta de desobediencia se produce cuando:
 Un superior (padre...) ordena al niño que realice una conducta y este no responde a su petición.
 Un superior pide al niño que interrumpa su conducta actual y el niño no interrumpe la conducta.
 El niño no realiza una conducta que se ha establecido que por norman tiene que realizar.
 El niño lleva a cabo conductas que explícitamente se han prohibido.
Sin embargo, existen situaciones que aunque estos criterios se cumplen no queda claro que se pueda hablar de desobediencia. Por ejemplo, la primera de ellas hace referencia a la existencia de forma simultánea de dos órdenes incompatibles.

LA MENTIRA:Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total. Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad. En función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. Las ficciones, aunque falsas, no se consideran mentiras. Mentir es decir una mentira. A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se las califica de mentirosas. Mentir implica un engaño intencionado, consciente, y estudios demuestran que el ser humano tarda más mintiendo que diciendo la verdad

LA INJUSTICIA:
De todas las calamidades que aquejan a la Humanidad en los tiempos modernos, guerras, miseria económica, epidemias, ignorancia, terrorismo, contaminaciones y muchas otras perversidades, la que más duele es la injusticia. Hay muchos conceptos divergentes sobre el tema, porque se sabe muy poco y se acepta menos. ¿Qué es la justicia? ¿Dónde está? ¿Es la que aparece en los códigos y en la Filosofía del Derecho? ¿Pueden los jueces ser justos? Ninguna de estas preguntas obtienen una respuesta que satisfaga la sed de justicia que padecen los desamparados. En esta Reflexión intentaremos comprender algo de este difícil asunto a la luz de las Enseñanzas del Maestro Santiago.

Hay muchos códigos escritos. Desde la más lejana antigüedad la justicia siempre fue una necesidad no resuelta. El Imperio Romano legó a la posteridad su derecho, que aún guía los procedimientos legales modernos. La Unión Soviética, en su momento de esplendor, aportó el principio de la responsabilidad social, por encima del derecho del individuo; pero ahora volvió a la jurisprudencia tradicional. Las naciones semitas practican la prehistórica ley de la venganza de sangre, propia de las tribus del desierto, y que en parte explican las incomprensibles matanzas entre árabes y judíos; ellos la consideran justa, a su manera: "Ojo por ojo; diente por diente". Los norteamericanos, que tienen tantas raíces calvinistas del Antiguo Testamento, ahora, fácilmente, permutan la justicia por dinero, y se sienten satisfechos; cuanto más dólares reciben, mejor justicia. Hace tiempo, el Papa Pablo VI, ante los horrores de los enfrentamientos humanos, dijo que el demonio era el amo de este mundo, y el Maestro Santiago, por la misma fecha aproximadamente, lo llamó "este infierno permanente". Es muy difícil reflexionar sobre la justicia, que pertenece a Dios, y sólo se pueden investigar las diferentes formas que adopta en la sociedad humana, y los esfuerzos que aplican las instituciones para mejorarlas.



 LA DESLEALTAD:Al decir deslealtad no me refiero únicamente a la traición que culmina en el adulterio. Sino también a la honra que se deben mutuamente marido y mujer en todos los sentidos, incluso con la mente. Es de mal gusto y deja mucho que desear, cuando esposo o esposa exponen los errores o defectos de su cónyuge ante familiares, amigos y conocidos.
En cuanto al trato con el sexo opuesto, un verdadero esposo cristiano, o una esposa cristiana, no deben permitirse el lujo del coqueteo o la apariencia de no estar comprometidos. En un cambio de trabajo, de vecindario o de amistades, un casado o una casada deben mostrar con orgullo que lo son.
Es una deslealtad cometer el error de ver u oír voluntariamente cosas que van contra el matrimonio, y permanecer callados.

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